Agresiones sexuales e inmigración: un reto para la militancia identitaria en pleno S.XXI

La nochevieja del año 2015 en la ciudad de Köln (Alemania) es la más clara representación del fracaso del modelo de “convivencia social” que desde las élites globalistas pretende imponerse en los pueblos de Europa; imposición y capricho ideológico que ha hecho que nuestras mujeres se encuentren en el punto de mira generando una cierta incomodidad en los defensores del sistema quienes han movilizado toda su maquinaria mediático – social para generar confusión, ocultar el problema o perseguir a quienes nos atrevemos a levantar la voz señalando a sus responsables y denunciando la tiranía y crueldad con la que se está exterminando la cultura de esta tierra milenaria que ha representado siempre la vanguardia de la tradición humana.

La noche del 31 de diciembre de 2015 dejó un balance de más de 600 víctimas de agresión sexual en esta conocida ciudad del Rin. El entonces jefe de Policía de Köln, Wolfgang Albers, comunicó que las agresiones sexuales vinieron de manos de un importante grupo de personas de apariencia árabe o del norte de África. Según datos oficiales, de los 183 acusados por estos hechos delictivos, 55 tenían nacionalidad marroquí, 53 argelinos, 22 iraquíes, 14 sirios y solamente 14 alemanes (nada se dijo sobre si estos habían obtenido la nacionalidad a través del correspondiente procedimiento administrativo). Otro dato ponía en un aprieto a la burocracia globalista de la Unión Europea y a la codiciada estrategia migratoria de la canciller alemana Angela Merkel: muchos de ellos resultaron ser solicitantes de asilo.

Posteriormente el Ministro del Interior de Renania del Norte – Westfalia comunicó el cese de Wolfgang Albers, ya que, según la versión institucional, este inicialmente habría ocultado los datos referentes al origen de los agresores. Si realizamos un contraste de las fuentes podemos percatarnos que algo no cuadra en todo esto. Sin embargo, la lógica nos dice lo siguiente: El jefe de la Policía de Köln habría sido reticente a hacer públicos estos datos seguramente por las presiones recibidas por determinados cargos institucionales de naturaleza política. Una fuente policial no determinada habría filtrado estos datos a un importante medio de comunicación alemán generando el escándalo y poniendo al descubierto una realidad perfectamente conocida por todos: cuando un hecho delictivo es cometido por personas de origen extranjero la maquinaria del sistema actúa para distorsionar la realidad. Ante el escándalo generado el Ministro del Interior de Renania del Norte – Westfalia toma cartas en el asunto cobrándose la cabeza del Sr. Albers quien no era más que un peón del sistema o, dicho de otro modo, un chivo expiatorio. Tal fue la opacidad con la que actuaron las autoridades alemanas en este asunto que las reacciones no se hicieron esperar:

  • Robert Fico, entonces primer ministro de Eslovaquia, solicitó una cumbre europea de emergencia anunciando que actuaría para detener la entrada de refugiados mulsulmanes en territorio eslovaco.
  • El ministerio de asuntos exteriores de Polonia remitió una comunicación a sus homólogos alemanes en donde se les preguntaba se les preguntaba si entre el balance de víctimas había ciudadanos polacos. Por otro lado, las autoridades polacas mostraron su preocupación por la forma en que Alemania había gestionado esta situación. En palabras del ministro de asuntos exteriores polaco Waszczykowski  «es probable que el gobierno alemán haya tratado de ocultar los hechos y prohibirle a la gente informar a otros acerca de estos eventos«.

El sistema tiene sus propios protocolos de actuación para aquellas situaciones en las que su imagen se ve comprometida y en este no se iba a quedar atrás ni mucho menos. Para ello utilizó varias de sus herramientas de confrontación social (el movimiento feminista y el antifascista), sus aparatos de comunicación y su brazo ejecutor represivo.

Obviamente las reacciones ciudadanas no se hicieron esperar y cuando el movimiento PEGIDA (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente) salieron a las calles a manifestarse por lo sucedido el movimiento antifascista convocó 2 contramanifestaciones para frenar una concentración legal y, aunque pueda parece antagónico, la fuerza policial cargó brutalmente contra los patriotas alemanes.

Movimiento alemán PEGIDA

Unos sucesos de este estilo deberían convertirse en paradigma y guiar la línea de actuación de todo movimiento defensor de los derechos de la mujer. Sin embargo, el sistema dispone de las herramientas para mutar la realidad y convertir esta realidad en una auténtica cruzada contra el «racismo» y contra la militancia identitaria. Los verdugos se convierten víctimas y las víctimas quedan silenciadas y desplazadas a un segundo plano con la complicidad de periodistas serviles y movimientos configurados para la creación de espacios de confrontación social. Solo la militancia identitaria europea estuvo del lado de las víctimas de estos lamentables sucesos.

Manifestación contra la ola de agresiones sexuales en Alemania

Otro dato significativo que deberemos de tener muy en cuenta de cara a los tiempos que corren es que, tal y como confirmó la Oficina Federal de Investigación Criminal de Alemania, las agresiones siguieron un patrón común, el mismo que los denominados «Taharrush gamea» agresiones sexuales a mujeres hechas en grupo y detectadas en varios países árabes. El Taharrush gamea tiene la característica de celebrarse en plazas públicas donde se reúnen un gran número de personas durante protestas, festividades nacionales o religiosas. El espacio donde la mujer es manoseada, tocada, desvestida, golpeada, robada y violada por la multitud se denomina «círculo del infierno«. Este círculo del infierno encontraría dos divisiones: un círculo interior y otro exterior. En el interior se participaría de manera directa en el ataque y el exterior sería un elemento de contención contra terceras personas que quisieran acudir en ayuda de la mujer violada. El primer asalto sexual en masa mediante este peculiar método y que quedó medianamente documentado se produjo durante las protestas públicas de Egipto en mayo de 2005 y donde mujeres que se estaban manifestando públicamente fueron agredidas sexualmente por policías. Medios de comunicación del mundo árabe se refirieron a estos ataques como «Taharrush» (asalto indecente y/o violación del honor). Desde entonces este método se vino reproduciendo en numerosos países árabes de áfrica y oriente y, por lo que hemos podido ver, en Europa.

Tal y como informó el canal australiano de noticias news.com los sucesos detectados en la ciudad de Köln también se reprodujeron el mismo día de nochevieja en Austria, Finlandia y Suecia, países que, como todos sabemos, fueron principales acogedores de refugiados venidos de países musulmanes del norte de África. Siguiendo esta línea informativa en el caso austriaco la policía no quiso hacer públicos los incidentes producidos para «proteger la privacidad de las víctimas». Estos ataques salieron a la luz después de que varias de las mujeres que resultaron agredidas sexualmente acudieron a determinados medios locales que quisieron darles voz.

Y llegados a este punto procederemos a realizar un análisis interno de la situación vivida en España. Como ya hemos venido diciendo en anteriores publicaciones España sigue el mismo patrón que los demás países de Europa con el agravante de su posición geoestratégica que hace que sea uno de los principales puntos de tránsitos de los movimientos migratorios que provienen del Norte de África. La Villa de Madrid fue testigo de como uno de los personajes más nefastos en su historia – la alcaldesa Manuela Carmena- dispuso todo lo necesario para exhibir desde el balcón del Ayuntamiento en la Plaza de Cibeles un enorme cartel en el que se decía: «Refugees Welcome«. Lo dicho, la clase política española ,al igual que en el resto de países de Europa, siempre mostró su entusiasmo porque España se convierta en un país receptor de inmigrantes provenientes de países musulmanes. La motivación de todo esto se explicará en otras publicaciones, solo nos centraremos en el análisis de una de sus consecuencias: la implementación de estas políticas con el consecuente efecto llamada provocado por el gobierno español ha traído como una de sus principales consecuencias que nuestras mujeres estén en una situación de peligro y que estemos acostumbrados a ver en nuestro día a día noticias de similar naturaleza a las que se producen en los países de nuestro entorno.

Fachada del Ayuntamiento de la Villa de Madrid

Sin embargo, el caso español ha tenido un importante repunte tras los movimientos migratorios producidos en Canarias este año 2021. Veamos algunos de los ejemplos:

  • El 2 de marzo de 2021 la Guardia Civil detuvo a 4 inmigrantes de origen magrebí que habían llegado a territorio nacional en patera y habían sido expulsados del hotel donde vivían a cuerpo de reyes con cargo al dinero de todos los españoles. Son acusados de haber violado en grupo a una mujer española residente en Puerto Rico (Isla de Gran Canaria). Su mal comportamiento en el complejo hotelero les había valido la expulsión del mismo. Existe una instrucción del Ministerio del Interior que faculta a las ONGs custodias a expulsar de estos espacios a aquellos inmigrantes que no se adapten a las normas de convivencia. Lo llamativo es que son expulsados del complejo hotelero quedándose vagando libremente por las calles del municipio donde se encuentran. Evidentemente es cuestión de tiempo que se produzca la primera de las desgracias. A día de hoy desconocemos sus rostros y a la víctima no se le ha dado voz.
  • El 6 de abril de 2021 la Policía Nacional detuvo a un total de 13 personas, cuatro de ellas menores de edad, acusados de abusar sexualmente a una chica española de 16 años en un banco del Parque del Oeste en Madrid. El modus operandi es similar al descrito anteriormente, una vez formado el correspondiente círculo comenzaron los tocamientos en pechos y nalgas mientras la proferían insultos de toda índole. Los dos amigos de la víctima consiguieron sortear «el círculo exterior» y liberarla de sus agresores. Aunque la mayoría de la prensa nunca hizo mención a la nacionalidad de los agresores, el diario El Mundo publicó en fecha de 12 de abril de 2021: «La manda del parque del Oeste: menas, okupas, homicidas y delincuentes con más de 36 detenciones». A día de hoy desconocemos las caras de los agresores y no se ha dado voz a la víctima.
  • Días después, el 21 de Abril de 2021 la Policía Nacional detuvo a 2 hombres de nacionalidad marroquí acusados de secuestra y violar a una joven de 18 años vecina de Parla (Madrid) y que contaba con una discapacidad del 66%. A día de hoy desconocemos las caras de los agresores y no se ha dado voz a la víctima.
  • En el mes de febrero de 2019, 4 nacionales del Reino de Marruecos cometieron una violación grupal sobre joven vecina de Sabadell (Barcelona). El escrito de acusación del fiscal expone que la joven, que entonces tenía 18 años, salía de una discoteca cuando un hombre se le acercó por la espalda, la agarró por el cuello, la puso contra la pared y la agredió sexualmente. Después la llevó a una nave industrial, donde estaban el resto de sospechosos –todos de entre 25 y 30 años– y presuntamente la violaron repetidas veces hasta que sobre las 7.30 horas la joven consiguió escapar y pidió ayuda a unos vecinos que salían de su garaje. La joven también contaba con una discapacidad. Es el caso de la llamada Manada de Sabadell, a día de hoy desconocemos sus nombres, caras y a la víctima no se le ha dado voz. Los medios de comunicación trataron de ocultar la nacionalidad de los agresores.
Información ofrecida en televisión donde se oculta la nacionalidad de los agresores
  • El 10 de Julio de 2021 una mujer embarazada vecina de Lanzarote denunció como una persona de origen magrebí intentó agredirla sexualmente en presencia de sus hijos. El magrebí habría intentado asaltarla por la espalda cuando esta paseaba por la calle en compañía de sus hijos de 4 y 5 años de edad. «Un hombre llegó por detrás y le agarró de los pechos con una mano, mientras con la otra le cogió del cuello inmovilizándola», puede leerse en La Voz de Lanzarote. Según este medio, el hijo de cinco años se enfrentó al agresor, que se deshizo del menor empujándolo y golpeándolo, tal y como recoge la denuncia. A día de hoy nada más se ha dicho de este caso, desconocemos al agresor y a la víctima no se le ha dado voz.
  • En enero de 2021 el Juzgado de Instrucción de Monzón (Huesca) envió a prisión provisional a un joven de 24 años nacional de Zambia acusado de haber agredido sexualmente a una anciana de 94 años. Está acusado de entrar por la fuerza a la vivienda de la mujer, rompiendo una ventana, y atacarla cuando ella se encontraba durmiendo en su habitación, la noche del pasado sábado. A día de hoy desconocemos las caras de los agresores y no se ha dado voz a la víctima.
  • El 21 de agosto de 2021 la Guardia Civil detuvo a 2 marroquíes de 32 y 37 años acusados de cometer una violación grupal sobre una joven de 18 años vecina de Formentera. La víctima denunció que los hombres la sometieron a una violación grupal y, además, la torturaron y la quemaron con cigarrillos y cucharas candentes, según informa el ‘Diario de Ibiza’. La joven fue drogada con cocaína y crack para que no opusiera resistencia. A día de hoy desconocemos las caras de los agresores y no se ha dado voz a la víctima.
Juzgados de Ibiza

Estos son solo algunos de los ejemplos que podemos ver a diario en el panorama nacional. El tratamiento que se hace desde el sistema a este tipo de sucesos es el mismo que en otros lugares de Europa:

  1. Cuando sucede se oculta la nacionalidad de los agresores.
  2. Cuando esta se descubre se relativiza el problema diciendo que son casos puntuales y que no existe ninguna ruptura del clima de convivencia social.
  3. Cuando la ciudadanía protesta se utiliza a la prensa del sistema, movimiento antifascista y feminista para criminalizar a los detractores y convertir los hechos en una auténtica cruzada contra el racismo.
  4. Brigadas de Información y Fiscalía del odio inician los trámites correspondientes para activar la maquinaria judicial contra los que se muestran del lado de las víctimas.

Mismos problemas, mismos parámetros, mismas víctimas. ¿Estaremos a la altura de las circunstancias en este nuevo ciclo político?

Esta es la cruda realidad que el sistema ha conseguido imponer a día de hoy en Europa y a la que la militancia identitaria deberá enfrentarse con compromiso y responsabilidad.

A.R.

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